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El extranjero.

Por alguna razón, la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros de hoy me ha recordado esta canción, que con poco más de doce años me sabía de memoria y que los tiempos me obligan a recordar.

Dichoso tú naranjo iluminado
que Dios te ha dado certidumbre en los pies
y sabes que no has sufrido
sino al amparo de un paisaje conocido
y consideras tuyo todo cuanto ves

Oye la campana que se anima con el viento
ella puede volar,
pero no dejar bajo la tierra sedimento
no tendrá raíces solo cicatrices en su repicar

Yo solo soy de mi niñez y se la dieron
al país de las crisálidas viajeras
sobre pájaros en flor que no supieron
de raíz ni de fronteras

Soy ciudadano de una patria inadvertida
del camino y no la tierra soy granjero
dando tumbos voy y vengo por la vida
cada vez más extranjero.


Dichoso tú naranjo enardecido
que me has parido y me has visto crecer
a ratos por los marjales
y no sabías que ya no éramos iguales
que el autocar nos alejaba sin querer

Antes que tu sombra perfumada me pregunte
si me voy a quedar
déjate cantar por mi guitarra transeúnte
No me pidas nada
dame tu posada y hazme caminar

Yo solo soy de mi niñez y se la dieron
al país de las crisálidas viajeras
sobre pájaros en flor que no supieron
de raíz ni de fronteras.

(Joan Baptista Humet, 1980)

 

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