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Diccionario.

AZUZAR: Se usa para referirse a la acción de incitar a los perros para que embistan o a la de irritar o estimular a alguien. Me suena bien cuando me olvido del significado porque empieza como azúcar y diría que tiene reminiscencias árabes. Sin embargo, atendiendo al diccionario me asusta (no soy amiga de perros y menos de perro azuzado) aunque quizá debiera reconducirla al estímulo de las virtudes y las noblezas.

BOBERAS o BOCERAS: No lo recoge la RAE, pero se utiliza, al menos por mi tierra, para nombrar los restos de comida o suciedad que quedan alrededor de los labios.

CALICHE: Si buscáis el término en el diccionario encontraréis diversas acepciones que, en general tienen que ver con mezcla de materiales o elementos poco puros. Puede tener caliches una masa pero también puede tenerlos una fruta y sobre todo las patatas, cuando son de forma irregular y con tendencia a que le crezcan tallos.

También se llama caliche a los desperfectos que aparecen en las paredes de tierra al desprenderse la pintura (cal) por efecto de la humedad o por cualquier otra causa como golpes. En este sentido es sinónimo de esconchón o desconchón.

CERRITA: Flequillo. Siempre me hizo gracia aunque nunca entendí porque llamar así a esa parte del peinado.

CUSCURRO: Mendrugo de pan. He oído llamarlo también “currusco”. Suena a hambre, a escasez.

CHINERO:  Lugar en el que se guardaba el menaje valioso, como las porcelanas de china. Es sinónimo de alacena o despensa, aunque no exacto pues lo guardado en cada uno de ellas es diferente. En el pasado podía haber casas con alacena pero sin chinero sencillamente por no tener porcelanas chinas (u otros bienes delicados) que guardar. La mía fue de esas aunque nunca faltó un cuscurro en la alacena.

ENGARABITAR: Subirse a un lugar alto; posiblemente derivado de “garita” como lugar alto desde el que se ejerce la vigilancia. Es la mayor afición de mis viajes y la palabra más sonora en boca de mis amigas.

GURULLO: Grupos que se forman en una mezcla cuando no se disuelve bien alguno de sus componentes. Se usaba sobre todo en cocina aunque cada vez se utiliza más el término “grumo”. ¿No os suena escatológico?

HALDA: Parte de la vestimenta o zona del cuerpo asociado al  regazo, por ejemplo para referirse a la posición de las costureras que “ponían la labor en el halda” o a la madre que “toma al niño sobre su halda”.  Aún hoy, con mis “taitantos” y mi carácter bien armado, echo en falta, de cuando en cuando, un halda cálida que me cobije.

TILARIO: Algo largo e informe, desproporcionado. ¿Seré yo misma?

TREVEDE: Se sigue usando el término, en entornos rurales, para designar el objeto que permite poner directamente en el fuego sartenes o peroles sin patas, porque simula estas a partir de un triángulo o aro. Debería tener tres pies aunque en la práctica se encuentran diseños más creativos. Curiosamente se usa en plural (trévedes) aunque se trate de una redundancia. El  uso popular ha acuñado la frase “pasarlo peor que el que se tragó las trévedes“, pero en casa lo pasamos bien cuando las ponemos en uso.

ZASCANDIL: La RAE lo define como hombre despreciable, ligero, enredador, estafador, … como veis con un claro matiz negativo. Sin embargo yo lo conozco en un uso menos negativo para referirse a persona inquieta, ociosa, sin oficio definido. Admite ser conjugado como verbo (“zascandilear”). Miguel Delibes lo cita en Los Santos Inocentes para describir a Azarías. Con frecuencia y cariño lo pongo en uso para llamar a mis sobrinos. Entonces, sorprendidos, dejan de zascandilear aunque sea por segundos.

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